El Kayakista

POEMA - Para quienes siguen remando, incluso cuando no hay tierra a la vista.

VIDA

Alejandro Muñoz

11/5/20252 min leer

Estoy en mi kayak,

flotando en medio del mar.

Llevo tanto tiempo en esta travesía

que hace mucho dejé de contar los días.

La noche fue apacible;

al fin pude dormir,

arrullado por las olas

de un océano sin apuro.

Contemplo maravillado

la línea infinita

donde el mar se funde con el cielo.

Empiezo a sentir

cómo el sol asoma allá en el horizonte.

Sus rayos dorados tocan mi piel:

un cálido abrazo

que me reconforta por dentro,

como si el mundo susurrara:

“Sigue, no te rindas. No estás solo.”

Desde hace unas horas

el agua está tranquila,

suave,

como si me sostuviera con delicadeza.

Una vez más

no hay tierra a la vista,

pero sé que no estoy a la deriva.

Estoy en camino,

en tránsito.

El profundo silencio del mar

no me asusta:

me acompaña.

Tengo los labios resecos,

aunque estoy rodeado de agua.

Mi cuerpo está cansado,

pero sé que aún puedo resistir.

No temo al dolor físico,

sino al de la desesperanza.

Miro mis manos,

firmes sobre el remo.

Han trabajado toda la vida,

han cuidado,

han creado,

han sostenido a otros,

y me han sostenido a mí.

Hoy

están listas para seguir remando.

Miro el mar,

que hoy es como un espejo,

y en ese reflejo pienso

en los ángeles de mi vida.

Son ellos quienes me sostienen desde dentro,

la razón más pura

para seguir remando.

Aunque no vea la costa,

siento su amor

como una cuerda invisible

que me ancla a tierra firme.

Y solo eso basta.

Tomo aire

y empiezo a remar:

una palada,

otra,

y otra más.

Sé cómo hacerlo.

Cada movimiento

me ancla al ahora.

Cada gesto pequeño de hoy

me acerca a buen puerto.

No necesito ver la orilla

para confiar en que está ahí.

Y cuando la duda

me toque el hombro,

recordaré

que ya he llegado muy lejos.

Respiro profundo

y me digo,

con cariño:

Hoy voy a remar lo que pueda;

no necesito llegar,

solo seguir.

Estoy en mi kayak,

flotando en medio del mar.

Y ahora abro los ojos…

Siento en el pecho

fuerza y tranquilidad.

Estoy sentado

en el borde de mi cama.

Estoy listo

para este nuevo día.

Y vuelvo a remar.

El Kayakista

Alejandro Muñoz